El futuro de los ecosistemas acuáticos tal y como los conocemos es incierto debido a los efectos que el cambio global pueda tener sobre ellos. Por un lado la vegetación de ribera se ha visto mermada debido a la actividad humana; por otro el aumento de la temperatura del aire, con la directa repercusión sobre la temperatura del agua, y cuya relación es tanto mayor cuanto menor es el caudal. Además, el descenso paulatino de los caudales en las últimas décadas, están dando lugar a cambios en el régimen térmico de los ríos y arroyos de Sierra Nevada. Todos estos factores repercuten a su vez tanto en los procesos físico-químicos del agua como en las comunidades biológicas que en ellos habitan.

En los cauces de Sierra Nevada, se han detectado un aumento de la riqueza a nivel de familias de macroinvertebrados en cotas de alta montaña. Por ejemplo, varios taxones considerados exclusivos de media montaña para el río Monachil en la década de los 80 fueron capturados por encima de los 2.000 m en los muestreos actuales. Lo mismo ocurrió con varias familias de los órdenes Diptera y Coleoptera, algunas de las cuales no habían sido capturadas con anterioridad en los cauces estudiados. Resultados similares se encontraron al analizar la riqueza de especies de tricópteros en localidades situadas en todo el perímetro de Sierra Nevada. Por ptro lado, durante nueve años se ha realizado un seguimiento de las poblaciones de trucha común en Sierra Nevada. En este periodo se han detectado indicios de ciclos de aumento y descenso de densidad y biomasa de las poblaciones muestreadas, asociados a variaciones en varios factores ambientales, como la precipitación.

Las lagunas de alta montaña son, si cabe, ambientes acuáticos mas sensibles aún al cambio global.  Diseños experimentales in situ indican que incrementos en la concentración de fósforo producen dramáticos cambios en la comunidad algal. Estos cambios implican la pérdida del compartimento mixotrófico, que es desplazado por un desarrollo explosivo de una comunidad algal con muy baja diversidad. A lo largo de las últimas décadas se ha incrementado la intensidad y frecuencia de las intrusiones de aerosoles fundamentalmente de procedencia sahariana que afectan Sierra Nevada. estas tienen un efecto fertilizador que se ha traducido en un aumento lineal de fitoplancton, pero no de sus consumidores herbívoros del zooplancton que decrecieron a cantidades elevadas de alimento. Experimentos in situ demuestran que entradas moderadas de nutrientes favorecieron el crecimiento de algas y consumidores, pero que su “exceso” (>20-30 μg de fósforo l-1), podría afectar al crecimiento de los consumidores herbívoros y, por su efecto fertilizador, reducir la transparencia y calidad del agua.

Estos procesos de eutrofización podrían estar afectando con intensidad creciente a estas lagunas, que funcionan, por tanto, como excelentes sensores de cambio global.

Autores: Ricardo Moreno Llorca


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