Sierra Nevada es conocida internacionalmente por sus valores naturales, ya que es la mayor reserva de biodiversidad de montaña en Europa. La Universidad de Granada (UGR) es una institución académica líder en investigación con una larga tradición de investigación en Sierra Nevada, sobre temas amplios relacionados con la biodiversidad, ecología y cambio global. La Universidad de Granada también tiene una amplia experiencia de colaboración continua con la Junta de Andalucía (Gobierno Regional) y el Ministerio de Transición Ecológica (Gobierno Español), siendo responsable de la Coordinación Científica del Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada desde sus orígenes, con el propósito de desarrollar un programa científico para monitorear el estado de salud de los ecosistemas de Sierra Nevada.

El Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada también tiene una amplia experiencia en colaboración en proyectos y organismos internacionales como GLORIA, GLOCHAMORE ECOPOTENTIAL, EUBON, ILTER, LTER Europe, CYTED, GBIF, UICN, etc. Esta colaboración es especialmente relevante en Europa y en zonas montañosas de América del Sur.

Nuestro desafío ahora es promover la transformación del Proyecto del Observatorio del Cambio Global de Sierra Nevada a una infraestructura europea bajo el paraguas LifeWatch ERIC: promoviendo la cooperación y el intercambio de información entre investigadores , gerentes y ciudadanos, aquí y en todo el mundo.

El programa del observatorio está desarrollando los siguientes objetivos generales:

  • Poner en valor toda la información científico-técnica existente sobre los sistemas naturales de Sierra Nevada.
  • Evaluar, mediante protocolos metodológicos estandarizados, el funcionamiento de los ecosistemas del Espacio Natural Sierra Nevada, sus procesos naturales y su dinámica, en un horizonte temporal de medio-largo plazo.
  • Conocer la dinámica poblacional, variaciones fenológicas y problemática de conservación de diversos organismos clave como indicadores de procesos ecológicos que pueden verse afectados por el cambio global.
  • Identificar los posibles efectos del cambio global en las especies, ecosistemas y recursos naturales monitoreados, proporcionando una visión de las tendencias del cambio que permita construir capacidad de adaptación.
  • Diseñar mecanismos para evaluar la efectividad de las actividades de manejo llevadas a cabo en Sierra Nevada, con objeto de proponer los ajustes pertinentes para implementar un modelo de gestión adaptativa.

En definitiva, nuestro programa pretende diagnosticar el grado de exposición al cambio de los ecosistemas nevadenses en los nuevos escenarios, su grado de sensibilidad a dicho cambio, y su capacidad de adaptación, fomentando la resistencia y resiliencia de los ecosistemas mediante las medidas de gestión adecuadas.

Dimensión temporal

Una herramienta clave para fomentar la colaboración entre investigadores y gestores son los programas de seguimiento ambientales. La aproximación científica al estudio de los procesos ecológicos se sustenta no sólo en sólidos marcos teóricos y buenos diseños experimentales dirigidos a comprobar hipótesis, también necesita de series temporales derivadas de los estudios a largo plazo (Carpenter 1998).

Muchos procesos ecológicos requieren de programas de seguimiento a largo plazo porque su tasa de cambio es muy lenta, o bien para poder captar el impacto de los eventos extremos, que suelen ser poco frecuentes. Pocos hechos han cambiado tanto nuestra visión sobre lo que está pasando en nuestro planeta como la famosa serie temporal obtenida en las remotas Islas Hawaii, que muestra el incremento, pausado pero constante, de la concentración de CO2 atmosférico en el hemisferio norte durante las últimas décadas.

Por otra parte, la obtención de largas series temporales es clave para la adecuada parametrización y validación de modelos ambientales, como por ejemplo, los modelos de circulación general para pronosticar el clima futuro, o los modelos de distribución potencial de las especies. Es evidente que el seguimiento a largo plazo es una parte crucial para generar buena, sólida y perdurable ciencia ecológica (Lovett et al. 2007).

Dimensión espacial

La gestión en un escenario de cambio global requiere considerar conjuntamente diferentes escalas espaciales (local, regional, global) y temporales (corto, medio y largo plazo). No basta con tener buenas series temporales en un punto privilegiado del territorio con mucha tradición en investigación y seguimiento. El cambio global, por definición, tiene dimensiones globales, y necesita de redes de seguimiento repartidas estratégicamente por todo el Planeta, atendiendo a su posición geográfica, representatividad ecosistémica e historia de manejo humano.

Observación de procesos remotos

Las montañas constituyen unos enclaves privilegiados para llevar a cabo iniciativas de investigación y seguimiento del cambio global, ya que son observatorios de procesos remotos. Dos tipos de procesos provocan cambios a gran escala. Por un lado, los procesos que han adquirido una dimensión planetaria pero sólo mediante la suma de impactos locales (como la fragmentación del territorio o los cambios de usos del suelo). Por otro, los que, con independencia de cuál sea su origen, tienen efectos que se propagan a escala planetaria a través de las envolturas fluidas de la Tierra: las aguas oceánicas y continentales y, sobre todo, la atmósfera. En esta segunda clase se incluyen los procesos considerados más genuinamente globales, y son precisamente los procesos que pueden observarse mejor desde las montañas, como atalayas privilegiadas. En este sentido, las montañas son observatorios privilegiados de la atmosfera, y todos los aspectos relacionados con el clima, como balance energético, radiación ultravioleta, deposición de partículas atmosféricas y contaminantes, gases de efecto invernadero, o el transporte de formas biológicas de resistencia y microorganismos.

Las lagunas de alta montaña de Sierra Nevada actuan como autenticos observatorios de procesos remotos que ocurren en todo el planeta y cuyo efecto se transmite por la troposfera, de una manera análoga a las estaciones de observación astronómica del observatorio ALMA en Chile.

 

Desarrollo de proyectos de gestión adaptativa

Frente a la gestión tradicional carente de seguimiento, hay que potenciar la gestión y el seguimiento adaptativo (Lindermayer y Likens, 2009), poniendo en valor a los ecosistemas de Sierra Nevada como bancos de pruebas, laboratorios naturales donde se ponen a punto nuevas técnicas de gestión y seguimiento de recursos naturales que mejoren la práctica cotidiana. Una vez validadas, éstas nuevas técnicas pueden exportarse para su aplicación inmediata al resto de la matriz territorial. La gestión activa de ecosistemas en un escenario de cambio global implica desarrollar una gestión de enfoque flexible, ya que las formas de gestión actuales pueden no servir en el futuro.

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