El trabajo de los gestores de los recursos naturales puede mejorarse gracias a los estudios realizados por los investigadores. De igual modo, el trabajo de los investigadores justifica su utilidad en la medida en que es entendido y aplicado por los gestores. Mostramos un claro ejemplo de esta situación que se ha desarrollado en el contexto del Observatorio de seguimiento del cambio global de Sierra Nevada.

 

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es un lepidóptero típico mediterráneo considerado una plaga que afecta a los pinos causándoles defoliación y los debilita facilitando el ataque de otros insectos u hongos. Muchas de las diferentes formas de combatir la procesionaria (eliminación de bolsones, trampas de feromonas, insecticidas biológicos, etc.) resultan eficaces cuando el nivel de infectación es local. Sin embargo cuando la procesionaria afecta a varios rodales es necesario acudir a otro tipo de tratamientos como son las fumigaciones aéreas. En Andalucía las fumigaciones representan más del 90 % de los tratamientos aplicados.

Procesionaria del Pino. Foto: Rut Aspízua-Cantón

Una de las tareas realizadas desde el Observatorio ha sido la evaluación de las medidas de gestión forestal aplicadas al control de plagas en la región de Andalucía. Concretamente se han evaluado la efectividad de las fumigaciones aéreas contra la procesionaria del pino, es decir, se ha comprobado si este tratamiento proporciona una mejor respuesta, en términos de defoliación, que los procesos naturales basados en la disminución de los recursos y el aumento de depredadores y parasitoides. Para ello se ha utilizado una base de datos del nivel de incidencia de la procesionaria durante el periodo 2002-2005 y se ha comparado el índice de recuperación en rodales que había sido fumigados tras alcanzar el grado de infestación alta con aquellos rodales a los que no se la había aplicado tratamiento tras alcanzar el grado de infestación alta.  Los resultados de estos análisis muestran que no existen diferencias significativas entre el índice de recuperación de los rodales fumigados y los rodales libres de tratamiento en ninguna de las cuatro especies de pino estudiadas (imagen 1), lo que sugiere que existe una regulación natural de las poblaciones de procesionaria equivalente al control que se consigue mediante las fumigaciones aéreas. Con estos trabajos (publicados en revistas científicas de ámbito internacional y nacional) se ha puesto de manifiesto que frente a la procesionaria, fumigar no es mejor que no hacer nada. Es decir, sin necesidad de renunciar a actuaciones puntuales frente a situaciones concretas, la mejor forma de controlar la procesionaria no es eliminarla mediante fumigación masiva cuando ataca a los pinares, sino poner los medios necesarios para que el pinar sea menos susceptible a su ataque, es decir, primar las medidas preventivas frente a las paliativas.

Valor medio del grado de infestación de los rodales fumigados (línea negra) frente a los no fumigados (línea de puntos)

en diferentes especies de pinos en años de infestación alta (primer año) y en el siguiente año (segundo año).

Mas información en:
Cayuela Delgado, L.; Hodar, J.A. & Zamora, R. (2011). No es necesario fumigar los pinares para controlar a la procesionaria. Quercus, 305:  36–40.

 

Cayuela, L.; Hódar, J.A. & Zamora, R. (2011). Is insecticide spraying a viable and cost-efficient management practice to control pine processionary moth in Mediterranean woodlands?. Forest Ecology and Management, 261: 1732-1737

Autores: Antonio Jesús Pérez-Luque


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